Hola amics!
Avui dono a conèixer a un gran artista, en Juan Pablo Lázaro. Un home que té gran passió pel seu projecte pictòric. El "TeiOs".
¿Cómo fueron tus inicios?
Empecé fotografiando detalles pictóricos, fragmentos que normalmente podían pasar desapercibidos. Cuando esos detalles se ampliaban aparecía algo que no había visto a primera vista: una textura, una estructura, una relación entre formas.
Creo que ahí empezó una de las constantes de mi trabajo: descubrir que cuando cambias la escala también cambia la percepción.
Después de esa investigación pasé de la fotografía a la pintura. Ya no se trataba solamente de ampliar un fragmento, sino de construir una realidad propia a partir de aquello que encontraba.
Más adelante apareció la arquitectura, porque empecé a interesarme no solamente por la superficie de las cosas, sino por la estructura que las sostiene.
Si miro hacia atrás, no veo tantos cambios de disciplina como podría parecer. Veo una misma pregunta utilizando herramientas diferentes.
¿El arte no se aprende, te enseña a conocerte?
Creo que el arte no se aprende solamente; el arte te enseña a conocerte.
Puedes aprender técnicas, composición, materiales, perspectiva, arquitectura o pintura. Pero hay otra parte que no se puede aprender de esa manera. Aparece cuando empiezas a enfrentarte contigo mismo a través de lo que haces.
En mi caso, pintar empezó siendo una necesidad de encontrar un lenguaje que no mintiera. Hubo un momento en el que las palabras ya no eran suficientes. La pintura se convirtió en una forma de ordenar aquello que todavía no podía explicar.
Con el tiempo entendí que no estaba buscando solamente hacer imágenes. Estaba buscando un punto de origen dentro de mi. No un punto geográfico ni biográfico, sino ese lugar en el que la percepción se vuelve más limpia y uno puede actuar desde su propia esencia, antes de todas las capas que ha ido acumulando.
Por esto hoy entiendo mi trabajo como un proceso de conocimiento. Cada obra es también una pregunta sobre quién soy y sobre cómo estoy percibiendo la realidad.
¿Qué has aprendido de este?
He aprendido que la realidad es mucho más compleja de lo que parece y, sobre todo, que mi manera de percibirla también forma parte de esa realidad.
Durante muchos años pensé que en encontrar respuestas. Ahora creo que el arte me ha enseñado algo diferente: primero hay que aprender a formular correctamente las preguntas.
Una de las preguntas que ha permanecido durante más tiempo es aparentemente muy sencilla: ¿dónde estoy? No entendía como una coordenada física, sino como una posición dentro de la existencia.
También he aprendido que la identidad no es exactamente lo mismo que la personalidad. La personalidad está formada por muchas capas: experiencias, circunstancias, miedo, aprendizajes, relaciones. La identidad que busco en mi obra está más cerca de aquello que permanece cuando esas capas empiezan a desaparecer.
Y he aprendido que crear no significa necesariamente explicar. Muchas a veces significa construir un espacio en el que algo pueda ser visto.
Eso es, en el fondo, lo que ha terminado convirtiéndose en TeiOs: una manera de intentar comprender las relaciones que existen debajo de lo que vemos.
Supongo que te ha transformado...
Sí. Probablemente el arte ha sido una de las principales formas de transformación de mi vida.
Pero no creo que me haya transformado porque haya decidido convertirme en otra persona. Más bien me ha obligado a quitar capas para intentar descubrir quién era antes de ellas.
Cuando empecé a pintar no tenía formulada una teoría. Había una necesidad. La vida había llegado a un punto de colapso estructural y necesitaba encontrar una forma de expresar aquello que las palabras no podían contener.
Después aparecieron la arquitectura, la geometría, la ciudad, la física, el caos, la memoria y finalmente el TeiOs Mirado desde ahora, parece que todo formaba parte de una misma investigación, pero en aquel momento yo simplemente estaba siguiendo las preguntas que aparecían. Por eso creo que el arte no me cambió de dirección. Me fue mostrando cúal era mi dirección.
Y quizás la mayor tranformación ha sido comprender que mi obra y mi vida no son dos cosas separadas. El estudio se convirtió en un laboratorio donde pruebo ideas que después aparecen en las obras.
Recalcas la identidad por encima de la personalidad...
Sí, porque para mí son dos cosas diferentes.
La personalidad es algo que construimos y que también construyen sobre nosotros. Está relacionada con nuestra historia, con la educación, con la sociedad, con nuestras experiencias y con la imagen que los demás tienen de nosotros. La identidad que me interesa está debajo de todo eso.
Durante mucho tiempo he sentido que una parte importante de mi trabajo consistía precisamente en retirar capas. Como cuando excavas un terreno y cada estrato te acerca a algo anterior.
Por eso aparece tanto la idea del origen en mi obra. No estoy intentando inventar una identidad nueva. Estoy intentando llegar a un punto anterior a todas las construcciones.
En ese sentido, la ciudad se convirtió para mí en una metáfora muy potente: es una estructura que nosotros construimos, pero que después también termina construyéndonos a nosotros.
La pregunta entonces deja de ser solamente ¿"quién soy"? y pasa a ser "¿qué parte de lo que soy realmente me pertence?".
"Pinto mis memorias"...
Sí. Pinto mis memorias, pero intento hacer una ilustración de ellas.
Una memoria no es una fotografía del pasado. Cambia cada vez que la recordamos. Lo que permanece no es necesiaremente la imagen del acontecimiento, sino la estructura que dejó en nosotros.
Por eso muchas veces, una obra puede no representar directamente algo que me ocurrió y, sin embargo, estar completamente relacionada con mi memoria.
La pintura me permite transformar una experiencia en estructura, en color en espacio, en proporción.
El recuerdo del año 2006, por ejemplo, no es importante únicamente porque sea una fecha correcta de mi biografía. Es importante porque representa un umbral. Es un punto desde el cual puedo mirar hacia atrás y comprender muchas cosas que entonces todavía no podía comprender.
Creo que por eso mi obra ha terminado mezclando memoria y geometría. La memoria aporta la experiencia; la geometría intentar encontrar la estructura que existe debajo de esa experiencia.
Algunas de tus obras van ligadas a la estructura de la física, del caos...
Sí, pero a mí la física y el caos no son simplemente referencias visuales. Me interesa lo que hay detrás de esas estructuras: cómo algo aparentemente desordenado puede contener una organización; cómo una relación puede generar una forma; cómo una estructura puede aparecer a partir de algo que incialmente parece indiferenciado.
Eso terminó teniendo una relación muy profunda con mi propia manera de entender la realidad.
En TeiOs aparece precisamente esa inversión: en lugar de comenzar con una forma determinada, preguntarme qué condiciones tienen que existir para que esa forma pueda aparecer.
Por eso la geometría para mí no es solamente una herramienta para dibujar. Es una forma de pensamiento.
Y el caos tampoco significa ausencia de orden. Puede ser el estado anterior a que aparezca un orden reconocible.
Ahí es donde mi investigación artística y mi investigación teórica empiezan a tocarse.
Eres un artista mutidisciplinar: arquitectura, escultura, pintura y ahora, gracias a la inteligencia artificial vas con la música..
Nunca he sentido que estuviera cambiando de disciplina. Siempre he sentido que estaba buscando el lenguaje adecuado para cada pregunta.
La arquitectura me permitió pensar en el espacio.
La escultura me permitió pensar el objeto en relación con ese espacio.
La pintura me permitió trabajar con la percepción, la memoria y la construcción de imágenes.
Y ahora la música, utilizando también herramientas de Inteligencia Artificial, me permite trabajar con otra dimensión: el tiempo.
Por eso no veo estas disciplinas como compartimientos separados. Son diferentes maneras de investigar una misma realidad.
Incluso TeiOs nace de esa necesidad de encontrar una estructura capaz de relacionarlas.
Quizás por eso mi trabajo ha terminado siendo multidisciplinar casi de manera inevitable. No porque quisiera hacer muchas cosas diferentes, sino porque una sola disciplina dejó de ser suficiente para contener todas las preguntas.
La herramienta cambia. La investigación permanece.
Escoge una de mis joyas...

















